sábado, 25 de septiembre de 2010

Deseo

Todo ser humano desea obtener algo en la vida. Algunos, tienden a buscar fama y gloria. Otros, poderío económico  o un buen trabajo. Y otros ingenuos, que solo buscan el amor de una persona. Raro deseo puede ser. El amor no alimenta, ni cura la enfermedad. Es una simple reacción química de hormonas. El amor es inútil. Temporal. Efímero. Doloroso.

Puede tener razón el que afirme esto ultimo, y no sean pocos lo que lo afirmen. Pero, yo desde hace algún corto tiempo no pienso eso. He descubierto que el amor si puede alimentarme, pues el recuerdo de mi amada es mas placentero que un festín, y mas placentero que el mas dulce sabor de fruta, mas no tan dulce como el gusto de sus perfectos labios. Cura la enfermedad, sus palabras son celestiales notas de música que la mas orgullosa trompeta y el mas altivo piano envidian a mas no poder. No es una reacción de hormonas, es un incendio que abrasa todo mi interior, que me impide respirar cuando no estoy junto a ella. Que me hace sentir vivo a su lado. Un conflagración de fuego que pocos podrán sentir en la vida. Porque todo el mundo no tiene la misma suerte que yo he tenido.

De encontrar a ese alguien, que te alimente. Que te cure. Que te haga arder de pasión.

Ese alguien, que cumpla tu deseo.

Y yo solo tengo un único deseo, y ese deseo, eres tu.

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