sábado, 25 de septiembre de 2010

Oscuridad


Un corazón sin luz es un pozo vacio. Una sombra de amarga desaparición que se traga cada haz luminoso que intenta llegar al desolado órgano. Cuando el odio y la rabia nos consumen,  ni el más celestial relámpago puede librarnos de la fría niebla que nos rodea. Nadie se libra de sentir tales sensaciones. Sea cual sea la causa, como se deje pasar sin remediarlo, la corrupción esclavizara nuestro corazón para siempre. Todo corazón alberga oscuridad. Cuanta más luz, mas grande será la sombra. No hay negro sin blanco. El secreto está en equilibrar las dos partes. Cuando la vida nos haga ensombrecer nuestro corazón, la consciencia nos dirá que expulsemos todo mal antes de que nos dañe, pero el verdadero camino consiste en canalizar ese mal, y aprovecharlo a nuestro favor, haciéndonos sabios, y dándonos la oportunidad de actuar, buscar nuestros haces luminosos. Mi corazón alberga oscuridad. Solo tú eres capaz de proveerme de tus sagrados destellos que me salvaran del ocaso de mi alma. Día a día nuevas infusiones de tu luz hacen de mi alguien más luminoso. Tus brillantes ojos despejan toda la maldad de mi ser, y la transforman en amor puro. No puedo tender a la oscuridad junto a ti. Sin embargo, nunca hay blanco sin negro. No hay luz sin oscuridad.

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