Ese beso fue mi condena, el ritual por el cual mi vida iba a pertenecer a otra persona. Aciago destino tendría que ser en otra circunstancia, pero, en el amor no. Pues haberme entregado a esa persona es lo más bonito que pude hacer. Pocos pondrían su vida en manos de otra persona, pero, yo te he dado mi vida, pues te amo. Mi único deseo en la vida es amarte, porque mi llama no se extinguirá jamás, y ardera más alta que el Olimpo. Ahora ese fuego esta incinerando mi corazón, pues no estoy contigo, y duele. Pero si esto es el dolor del amor, moriré por él, que me mate el amor. No deseo otra cosa que amarte. Te quiero, te amo, te adoro, te necesito, te deseo. Eres mi todo. Me entrego a ti en cuerpo y alma. Hazme tuyo. Que nos asesine el amor.
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